
En los tiempos de Hipócrates se creía que la histeria era una enfermedad propia de la mujer (de ahí su nombre)....... el tema es que los médicos de la época (viejos verdes) encontraron el tratamiento perfecto, efectuando masajes vulvares a las mujeres histéricas lo que lograba tranquilizarlas por un tiempo hasta necesitar nuevamente el tratamiento; y ya que en ese tiempo se les prohibía a las féminas tener o sentir placeres carnales, para ellas también fue la solución perfecta y comenzaron a acudir en masa a los tratamientos de histeria (estos tratamientos eran perfectamente admitidos socialmente por los maridos de estas desesperadas amas de casa).
Una vez que este procedimiento se hizo popular, a todas las señoras de la nobleza europea se les ocurrió tener tan apetecida enfermedad (uffffff, estas mujeres no!!!!), con lo cual llenaron los consultorios médicos a tal grado que los sacrificados profesionales de la salud no daban abasto ya que comenzaron a sentir dolencias en sus cansadas muñecas ........ motivo por el cual comenzaron a experimentar introduciendo implementos de dentistas en los órganos de la mujer con la intención de optimizar el tan mentado tratamiento haciéndolo más rápido, luego utilizaron bananas (era más natural), para luego comenzar a utilizar aparatos confeccionados para tal evento, entre los materiales utilizados, el más popular era de madera, sin dejar de lado el de hule, y el mas asqueroso era hecho de excremento de camello endurecido cubierto con materiales plásticos.
Y de esta manera nacen los consoladores con el uso que se les da hoy en día.....
nota: bastantes años después definieron que la histeria no era una enfermedad como tal, y que no era exclusiva de la mujer, ya que los hombres tb. pueden tener histeria en determinados momentos
estos aparatos existían desde antes, pero sólo eran utilizados a modo de estatuas en fiestas de fertilidad.
El profesor Jean-Martin Charcot en una clase sobre la histeria



Nada que decir... el tratamiento muy bueno para varias enfermedades. No se debió desechar, pues sigue siendo muy necesario.
Como comentamos en algún momento con Claudia, estos aparatitos deberían incluírse dentro del plan de salud femenino de la población, jejejejeje.
Saludos
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Luisa Lein